miércoles, 12 de noviembre de 2014

AYOTZINAPA... Reflejo de un país lastimado.



Algo no cuadra con la versión ofrecida por la PGR, estamos hartos de tanta ineficiencia...
 
Ya nos cansamos de escuchar justificaciones que no resuelven de tajo toda la mugre que está detrás,
 
Oraciones bienvenidas por los desparecidos. Actos violentos, agresiones y vandalismo deben ser
 
Tratados con mano dura, avísenle a la escoria de "anarquistas" que México también los aborrece
 
Zarpemos ya en el barco de la coherencia, somos un pueblo castigado, atado de manos por tanta
 
Ignorancia, somos nosotros mismos quienes hemos alimentado al sistema político actual, indigno,
 
No capaz de darnos resultados e incluso vividores de la patria. Es momento del cambio nacional
 
Ahora es cuando, podemos juntos encausar al país hacia nuevos horizontes. Es muy fácil quejarse,
 
Pero pocos se atreven a proponer. Estos #43 ahora son mártires cuando quizás para la mayoría,
 
Ayer, no eran más que vándalos acarreados, ahora resulta: ¿ellos nos representan como sociedad?

No es atacar por atacar, o gritar por gritar... El caso Ayotzinapa puede convertirse en la "gota que derramó" el vaso, un recipiente lleno de aguas negras en las que México se encuentra hundido, una sociedad pestilente harta de la impunidad, violencia e ineficiencia de su gobierno pero ignorante con pocas intenciones de superarse, dispuesto a delegar a pocos lo que todos debiéramos ejercer por nuestra nación.
 
También es posible que el tema se olvide en unos días; todos volvamos al "cielito lindo y querido", a nuestras telenovelas, nuestro amado fútbol mexicano, o simplemente a nuestros sueños guajiros que estorban al crecimiento personal.
 
Es momento del cambio, no de partido social, ni de creencias políticas; esos que están en el poder son pan con lo mismo, vestidos de diferentes colores... Llegó el día en el que todos los mexicanos aportamos "un granito de arena" a la comunidad, nos preparemos, cultivemos, respetemos pero sobre todo trabajemos bajo un mismo estandarte; para que a largo plazo podamos voltear , sin tintes utópicos, estando orgullosos de haber construido un país aislado de la violencia, corrupción, lleno de jóvenes educados y enseñados a servir a México... ¡NUESTRO QUERIDO MÉXICO!


Saludos de su amigo:

El perro Arrepentido...

martes, 4 de noviembre de 2014

MUERE POR VIVIR...


La muerte nos abraza desde el primer día de nuestra concepción, suspira y se frota las manos esperando aquel súbito momento en el que nos veamos las caras. Se dice que algunos han logrado esquivar esa fría mirada, otros creen que simplemente no “les tocaba”.
Durante miles de siglos, el hombre se ha atormentado pensando en la muerte; los adagios celtas solían decir que cuando te despiertas a la mitad de la noche sin razón aparente, no es más que la visita de los “mensajeros del más allá", burlándose, jugando con tu sueño, susurrándote al oído la fecha y hora de tu final; pocos son capaces de lograr escuchar.
Todas las civilizaciones antiguas veneraban la “post-vida”, preparaban los cuerpos de sus seres queridos e incluso encaminaban y disponían sus almas para el paso por el inframundo.
 

En la actualidad, aún continuamos ciertas tradiciones dependiendo nuestro culto, cultura o creencia; desafortunadamente todas estas ceremonias suceden ya con los cuerpos inertes y los deudos sufriendo por no haber podido despedirse. No todos tienen la oportunidad de decir adiós, no todos son capaces de asimilar su final y vemos la muerte como una etapa de sufrimiento.
Cada segundo, cada inhalación de oxígeno nos acerca más a la muerte, es un hecho, está implícito en el ciclo de nuestra existencia; lo único que podemos asegurar al momento de nacer: es que algún día nos tocará perecer… No es fácil digerirlo, a la mayoría ni siquiera nos gusta imaginarlo, es algo que provoca temor, ese típico miedo a lo desconocido, más que dejar este mundo, lo que no aflige es no conocer que nos espera “cuando se baje el telón”.
Precisamente así es como funciona esto; de morir por vivir y no de vivir por morir. La Vida nos pide a gritos el saborear cada comida como si fuera la última, besar como si nunca volviéramos a hacerlo, divertirnos con lo sublime que significa estar aquí, dejar a un lado los rencores, odios y sentimientos que puedan ocupar algún espacio en tu mente que no sean indispensables para disfrutar cada uno de tus segundos como sí fueran los últimos. Es momento de hacer una pausa en nuestro andar, levantar la mirada, asumir que la muerte nos sigue el paso y qué algún día nos va alcanzar; ¿Qué harías hoy, si supieras que mañana no despertarás?
Ya es tiempo de disponernos a amar la vida, agotar cada reserva de energía en cosas positivas, llenar nuestro hogar de ideas y acciones que iluminen nuestro camino… Ese camino que a todos, absolutamente a todos, nos llevará al mismo destino, con esa gran ilusión que representa dejar un legado; por que en este mundo, por esos mágicos momentos que regalamos, es como por siempre seremos recordados.

“Vivamos la muerte cada jornada, o moriremos en vida todos nuestros días”

Saludos de su amigo:

El perro Arrepentido...